Algunos dicen que el cristianismo es solo la religión occidental, igual que el hinduismo es de la India o el islam del Medio Oriente.
Pero desde el principio, el cristianismo fue universal. Jesús dijo que Su mensaje era para todas las naciones. Los primeros misioneros llevaron el evangelio a África, Asia y Europa en pocas décadas.
Hoy, la mayoría de los cristianos no están en Europa ni en Norteamérica, sino en África, América Latina y Asia. Esto muestra que el cristianismo no pertenece a una sola cultura, sino que puede adaptarse a todas.
El evangelio no impone una cultura específica. No exige un idioma o costumbres únicas, sino que transforma cualquier cultura desde adentro.
Por eso, el cristianismo no es una religión de un solo pueblo, sino un mensaje para toda la humanidad.