Algunos dicen que las experiencias de los cristianos con Dios son solo emociones o efectos psicológicos. Sin embargo, hay razones para creer que son más que eso.
Primero, la experiencia cristiana no es solo un sentimiento pasajero. Cambia vidas de manera profunda y permanente. Personas con adicciones, odio o desesperanza encuentran libertad y paz duraderas.
Segundo, estas experiencias coinciden con la verdad revelada en la Biblia. No son imaginaciones sin sentido, sino vivencias que confirman lo que Dios ya ha dicho.
Tercero, si fuera solo psicológico, no se explicaría por qué millones de personas en diferentes culturas han tenido experiencias similares con Cristo a lo largo de la historia.
La psicología puede explicar emociones, pero no puede negar la realidad espiritual detrás de ellas. Los cristianos creen que su experiencia es el testimonio del Espíritu Santo en sus vidas.