Algunos dicen que los cristianos no deberían juzgar. Es cierto que Jesús advirtió contra el juicio hipócrita, pero también enseñó que debemos discernir entre lo correcto y lo incorrecto.
Los cristianos no deciden lo que es bien o mal según su propia opinión, sino según la Palabra de Dios. La Biblia es la guía que muestra lo que agrada a Dios y lo que destruye al ser humano.
Además, la Biblia enseña a juzgar con humildad y amor, no con orgullo. Los cristianos deben recordar que ellos mismos son pecadores perdonados. Por eso, cuando hablan contra el pecado, deben hacerlo con compasión, no con condena.
En resumen, los cristianos pueden discernir entre bien y mal porque tienen la Palabra de Dios, pero deben hacerlo siempre con un espíritu de amor y misericordia.