La conciencia es la voz interior que nos dice lo que está bien y lo que está mal. ¿De dónde viene?
Algunos dicen que la conciencia es solo un producto de la evolución o de la sociedad. Pero eso no explica por qué muchas reglas morales son universales, como que matar o robar está mal.
El cristianismo enseña que la conciencia es un regalo de Dios. Romanos 2:15 dice que la ley de Dios está escrita en nuestros corazones. Eso significa que Dios puso dentro de cada persona un sentido moral que apunta a Él.
La conciencia también muestra que no somos simples máquinas biológicas. Tenemos una dimensión espiritual. Cuando ignoramos la conciencia, sentimos culpa; cuando la seguimos, sentimos paz. Esto señala hacia un Creador moral que nos diseñó así.
En conclusión, la conciencia no se explica solo con biología o cultura. Es evidencia de que fuimos creados a imagen de un Dios santo y justo.