El mal en el mundo hace que muchos duden de la bondad de Dios. Pero el hecho de que reconozcamos el mal es una pista de que existe un bien mayor.
Si no hubiera un Dios bueno, no tendríamos una base para llamar “malo” a algo. El hambre, la injusticia o la violencia nos parecen malos porque sabemos que deberían existir justicia y amor. Esa idea del bien viene de Dios.
La Biblia enseña que Dios es bueno en Su carácter. Todo lo que crea es bueno. El mal no viene de Él, sino del rechazo humano hacia Su voluntad.
Aun así, Dios no se quedó distante. En Jesús, Él mismo sufrió el mal. Fue traicionado, golpeado y crucificado. Al compartir nuestro dolor, mostró que es bueno y cercano.
Además, Dios promete que un día eliminará el mal para siempre. El hecho de que ahora permita el mal no significa que no sea bueno, sino que está esperando el momento justo para hacer justicia total.
En resumen, el mal existe, pero también la bondad de Dios, que se ve en la creación, en Cristo y en la promesa de un mundo nuevo sin mal.