Algunos sugieren que los discípulos robaron el cuerpo de Jesús para inventar la resurrección. Pero esta teoría tiene muchos problemas.
Primero, los discípulos estaban asustados y escondidos después de la crucifixión. ¿Cómo habrían vencido a los guardias romanos que custodiaban la tumba?
Segundo, no tenían motivos para inventar una mentira. Predicar la resurrección no les trajo riqueza ni poder, sino persecución, cárcel y muerte. Nadie sufre tanto por algo que sabe que es falso.
Tercero, la tumba fue encontrada vacía por mujeres. En esa cultura, el testimonio de mujeres no era muy valorado. Si fuera una historia inventada, habrían puesto a hombres como los primeros testigos. El hecho de que fueran mujeres es una señal de autenticidad.
Por todo esto, la idea de que los discípulos robaron el cuerpo no tiene sentido. Lo más lógico es que Jesús realmente resucitó.