Algunos piensan que la resurrección fue una historia inventada, como un mito o leyenda. Pero los hechos muestran lo contrario.
Primero, los Evangelios se escribieron muy pronto, dentro de una generación de los testigos oculares. No hubo tiempo suficiente para que se formaran mitos.
Segundo, los relatos son sobrios y realistas. Describen a discípulos dudosos y asustados, y a mujeres como primeras testigos. Los mitos antiguos solían ser exagerados y llenos de símbolos, pero los Evangelios muestran detalles concretos.
Tercero, el mensaje de la resurrección comenzó en Jerusalén, el mismo lugar donde Jesús fue crucificado. Si fuera un mito, hubiera sido fácil refutarlo mostrando el cuerpo.
La resurrección no tiene las características de un mito, sino de un hecho histórico.