La resurrección es el corazón del cristianismo. Si Jesús no resucitó, la fe cristiana no tendría sentido. Entonces, ¿cómo podemos saber que realmente ocurrió?
Primero, el sepulcro estaba vacío. Los enemigos de Jesús podían haber mostrado Su cuerpo para detener el movimiento cristiano, pero nunca lo hicieron.
Segundo, hubo muchos testigos. La Biblia dice que Jesús apareció a María Magdalena, a los discípulos y a más de 500 personas a la vez (1 Corintios 15:6). No era una sola visión individual, sino repetidas apariciones en diferentes lugares.
Tercero, los discípulos fueron transformados. Antes tenían miedo y se escondían, pero después de ver a Jesús resucitado, predicaron con valentía, aun sabiendo que podían morir.
Cuarto, la iglesia cristiana nació y creció rápidamente en Jerusalén, justo en el lugar donde ocurrió todo. Nadie pudo negar lo que pasaba.
Estos hechos históricos hacen que la resurrección no sea un mito, sino un evento real que cambió el mundo.