Los milagros son eventos extraordinarios en los que Dios interviene directamente. Algunas personas dicen que son imposibles porque “rompen” las leyes de la naturaleza.
Pero los milagros no rompen las leyes, sino que las trascienden. Por ejemplo, si alguien mete una mano en un río y detiene un barco de papel, no ha roto la ley de la corriente, solo la ha interrumpido con una fuerza mayor. Así también Dios puede actuar en Su creación.
Hay evidencia razonable de milagros, especialmente la resurrección de Jesús. Fue vista por muchos testigos, cambió la vida de los discípulos y dio origen al cristianismo.
Además, hasta hoy hay testimonios de sanidades y respuestas de oración que no tienen explicación científica. No todos los relatos son ciertos, pero muchos tienen pruebas sólidas.
Creer en milagros es razonable si creemos en un Dios creador. Si Él hizo el universo, no es difícil aceptar que puede obrar en él de manera especial.