Algunos dicen que si Jesús realmente existió, debería haber muchos registros romanos. Pero no es extraño que no tengamos documentos oficiales extensos sobre Él.
Primero, Jesús era un carpintero de una región pequeña y ocupada por Roma. No era un emperador ni un general. Los romanos no solían escribir sobre personas comunes.
Segundo, muchos registros antiguos se han perdido con el tiempo. La mayoría de los documentos romanos no sobrevivieron, incluso sobre personajes más conocidos.
Tercero, sí tenemos menciones indirectas en escritores romanos como Tácito y Suetonio, y en judíos como Josefo. Aunque breves, confirman que Jesús fue real y crucificado bajo Poncio Pilato.
Por lo tanto, la falta de documentos oficiales extensos no significa que Jesús no existiera. De hecho, la evidencia histórica disponible es suficiente para confirmar Su existencia.