Algunos científicos dicen que la ciencia demuestra que Dios no es necesario. Sin embargo, la ciencia no puede refutar a Dios, porque estudia solo el mundo natural. Dios está más allá de ese mundo.
De hecho, muchos descubrimientos apoyan la idea de un Creador. El universo tuvo un comienzo (Big Bang), lo que sugiere una causa fuera del tiempo y del espacio. Además, el universo está ajustado con precisión para permitir la vida. Estos hechos hacen difícil pensar que todo surgió por casualidad.
La ciencia explica cómo funciona el mundo, pero no puede responder por qué existe, cuál es su propósito ni qué hay después de la muerte. Ahí es donde la fe cristiana da respuestas.
En conclusión, la ciencia moderna no refuta a Dios; al contrario, muchas de sus observaciones apuntan a un Creador sabio y poderoso.