Algunos piensan que si Dios es amor, podría perdonar sin necesidad de que Jesús muriera. Pero eso no sería justo.
Imagina un juez que deja libre a un criminal culpable sin castigo. Sería un juez corrupto. De la misma manera, si Dios perdonara sin pagar por el pecado, no sería justo.
La cruz muestra que Dios es justo y amoroso al mismo tiempo. No ignoró el pecado, lo castigó en Jesús. Pero también mostró Su amor, porque Él mismo cargó con ese castigo.
Además, la cruz revela la gravedad del pecado. No es algo pequeño que pueda pasarse por alto. Costó la vida del Hijo de Dios.
El perdón no es barato. Es gratuito para nosotros, pero tuvo un precio infinito que Jesús pagó. Así, Dios perdona sin dejar de ser justo.