A algunos les parece negativo que el cristianismo hable tanto del pecado. Pero la razón es que el pecado es el problema central de la humanidad.
El pecado no es solo hacer cosas malas. Es vivir alejados de Dios, eligiendo nuestro propio camino en lugar del Suyo. Eso rompe nuestra relación con Él y trae consecuencias como sufrimiento, injusticia y muerte.
Hablar del pecado no es para condenar, sino para mostrar la necesidad de una solución. Un médico habla de la enfermedad para poder dar la cura. De la misma manera, la Biblia habla del pecado para llevarnos a Cristo.
Jesús vino precisamente porque el pecado es serio. Su muerte en la cruz muestra cuánto nos ama y cuánto costó salvarnos.
El enfoque en el pecado no es para hundirnos en culpa, sino para guiarnos a la esperanza de perdón y vida nueva en Cristo.