El canon es la lista de libros que forman parte de la Biblia. Algunas personas piensan que fue decidido al azar o por intereses políticos, pero la historia muestra otra cosa.
Los primeros cristianos ya reconocían ciertos escritos como inspirados. Las cartas de Pablo y los Evangelios se usaban en las iglesias desde el siglo I.
Con el tiempo, surgieron falsos escritos, y la iglesia necesitó aclarar cuáles libros eran auténticos. Los criterios eran: que fueran escritos por apóstoles o sus cercanos, que tuvieran enseñanza coherente con la fe, y que fueran aceptados ampliamente por las iglesias.
En el siglo IV, concilios como el de Cartago confirmaron oficialmente lo que los cristianos ya habían usado por siglos: los 27 libros del Nuevo Testamento.
Así, el canon no fue impuesto de repente, sino reconocido como la colección de escritos inspirados por Dios.