Una pregunta importante es si la Biblia que tenemos hoy es la misma que fue escrita originalmente. La respuesta es sí, porque los manuscritos bíblicos son muy confiables.
El Antiguo Testamento fue copiado con gran cuidado por los escribas judíos. Ellos contaban cada letra y palabra para asegurarse de que el texto fuera exacto. En 1947 se descubrieron los Rollos del Mar Muerto, que incluyen partes del Antiguo Testamento de más de 2,000 años de antigüedad. Cuando se compararon con las versiones modernas, eran prácticamente iguales, mostrando una transmisión fiel.
El Nuevo Testamento también tiene una base sólida. Existen más de 5,000 manuscritos griegos y miles más en otros idiomas. Ningún otro libro antiguo tiene tanta evidencia. Además, muchos manuscritos datan de apenas unas décadas después de los eventos, lo que asegura la cercanía a los originales.
Aunque hay pequeñas diferencias entre manuscritos, ninguna afecta las doctrinas principales. La evidencia muestra que los manuscritos bíblicos son extremadamente fiables.