Mucha gente se pregunta si realmente existe Dios. No podemos verlo con los ojos ni tocarlo con las manos. Sin embargo, hay muchas razones para creer que sí existe.
La primera es la creación. Cuando miramos el cielo, las estrellas, las montañas o incluso una flor, vemos belleza y orden. Todo lo que existe tuvo que tener un comienzo. Las casas no aparecen solas, necesitan un constructor. De la misma manera, el universo no pudo hacerse por sí mismo. La causa debe ser algo eterno y poderoso: Dios.
Otra razón es la conciencia. Cada persona tiene dentro de sí una idea de lo que está bien y lo que está mal. Aunque las culturas sean diferentes, todos saben que robar, mentir o matar está mal. ¿De dónde viene este sentido moral? La Biblia enseña que Dios lo puso en nuestros corazones.
También está el deseo humano de buscar un propósito. En todas las culturas, la gente ha buscado a un ser superior. Este deseo universal apunta a que fuimos creados para conocer a Dios.
Finalmente, la experiencia personal. Millones de personas alrededor del mundo testifican que han encontrado a Dios en oración, en la Biblia o en la transformación de sus vidas. Estos testimonios muestran que Dios es real y cercano.
No podemos ver a Dios directamente, pero las huellas de Su existencia están en todas partes: en la naturaleza, en la conciencia y en la vida cambiada de las personas.